Lumbago

¿Cómo saber si es dolor lumbar?

Sabrás que tu dolor es de la zona lumbar porque:

  • Se localiza entre las costillas y la cadera, en la parte más baja de tu columna o espalda.
  • Te dificulta mover la parte baja de la espalda
  • Sobre todo lo notarás por la mañana o al empezar a moverte
  • Normalmente genera más dolor al agacharse, al doblar tu espalda hacia delante, como por ejemplo cuando nos atamos los zapatos, cuando te levantas del asiento y/o cuando te giras en la cama.
  • El dolor puede irradiarse hacia el glúteo, la ingle e incluso la pierna.
  • Es frecuente que aparezca después de haber hecho algún esfuerzo, por pasar muchas horas sentad@ o si hiciste movimientos repetitivos sin que estuvieras aconstumbrad@ a hacerlos.

El dolor lumbar es más conocido como lumbalgia o lumbago y es mucho más frecuente entre los 40 y los 60 años.

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¿Por qué me duele la parte baja de la espalda?

Las causas más frecuentes del dolor lumbar son:

Falta de movilidad

Debido a que se pasan muchas horas sentad@ ya sea por motivos laborales o por rutinas del día a día, siendo también frecuente sufrir lumbalgia en personas mayores que pasan muchas horas sentados frente a la televisión. Y cada vez son más los casos de gamer jóvenes que acuden a la consulta moverse muy poco, debido a que pasan muchas horas sentad@s en el instituto o universidad y luego frente a su ordenador, sin apenas mover su cuerpo durante el día.

Esfuerzos

Ya sean estos por no estar acostumbrados o ser en un momento puntual, como una mudanza, mover un mueble, coger un peso grande, o bien por ser esfuerzos repetitivos, normalmente asociados a motivos laborales como el sector de la construcción, mantenimiento de carreteras, monitor de gimnasio, dependiente de almacén, etc

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Posiciones mantenidas

  • Sentad@: Como pasa en puestos de oficina, abogad@s, estudiantes, psicólogos, etc.

  • Con la espalda inclinada hacia delante: Como ocurre en puestos de cocina, en maestros que atienden a niños pequeños de infantil y primaria, dentistas y odontólogos, joyeros y relojeros, etc.

  • De pie: Como ocurre en trabajadores de tiendas de atención al público, restaurantes, profesores, sanitarios, etc

Procesos inflamatorios

Asociados o no a pinzamientos, hernias discales, protusiones, artrosis, espasmos musculares. Que requerirán que acudas a tu fisioterapeuta para que valore bien cómo abordar tu caso para evitar recidivas y crisis agudas de dolor. Ya que la fisioterapia ha demostrado que incluso en casos de pacientes con hernias, protusiones, pinzamientos, espasmos musculares y artrosis se puede vivir sin ningún tipo de dolor, aun teniendo este tipo de problemas.

También ten en cuenta que son muchos las personas que tienen a nivel lumbar pinzamientos, hernias discales, protusiones, y/o artrosis y no tienen dolor alguno, trabajan con normalidad y realizan deporte, por lo que no es recomendable que asocies que, como te han visto una hernia discal en una resonancia, el dolor viene de ahí, y por eso no tendrá otra solución que la operación, ya que un alto porcentaje de las lumbalgia recurrentes se eliminan cuando se acude a fisioterapia y se realiza un adecuado protocolo.

No olvides que un 50% de los casos de lumbalgia, suelen repetirse durante el primer año de haber sufrido una, por lo que es recomendable igualmente que acudas a tu fisioterapeuta para que no pertenezcas a ese 50 % y en caso de pertenecer que la crisis sea lo más leve posible y se recupere rápidamente.

Y si has pensado en la operación como primer recurso, te informo que el American National Institute of Neurological Disorders and Stroke, deja bien claro que solo un 10% de los dolores lumbares recurrentes requieren de intervención quirurgica.

Dudas frecuentes

Como fisioterapeuta me he encontrado bastantes casos de pacientes que acuden a la consulta para tratar su dolor lumbar y tengo que remitirlos al médico para que le hagan un estudio de los riñones ya que la causa de su dolor es de tipo renal.

Los síntomas que deben hacerte sospechar que el origen de tu dolor es renal son:

  • El dolor no es de componente mecánico: Es decir que no hay un movimiento o postura que lo reproduzca, alivie o aumente. En el dolor lumbar de origen “muscular o mecánico” se nota que hay una postura o un movimiento, como girar, inclinar a un lado u otro o doblar y extender la espalda que hará que el dolor aumente o disminuya. En el dolor renal no es así, no cambia con el movimiento y lo mismo un día te duele muchísimo sentado y a las horas no te duele nada la misma postura.
  • El dolor te despierta por la noche y no mejora con ningún movimiento o postura que pongas.
  • El dolor no se calma con los típicos antiinflamatorios.
  • El dolor se irradia hacia el abdomen y las ingles.
  • Hay algún tipo de síntoma al orinar, ya sea porque orinas muchas veces, porque la orina es más oscura, hay molestias o picor al orinar o directamente cuesta mucho orinar (miccionar)
  • El dolor puede venir asociado a fiebre, sudoración, incluso ganas de vomitar.
  • Confirmado si encima previamente al dolor has tenido crisis de nefropatía, cólicos nefríticos, ureteritis o cistitis o si has sido diagnosticado y/o tratado previamente de piedras en el riñón, cáncer, quistes o insuficiencia renal.

Si lo sospechas no dudes en acudir a tu médico para que pueda realizarte un estudio adecuado con el fin de descartar que el origen sea renal.

Si tienes dolor lumbar o sueles tenerlo, espero que estas recomendaciones te ayuden a evitar las crisis y a encontrarte mucho mejor, y ni que decir tiene que mi principal recomendación es que acudas a tu fisioterapeuta de confianza para que pueda valorarte, tratarte y darte las mejores recomendaciones adaptadas a tu caso:

  1. Calor seco: Ya sea con una almohadilla eléctrica o con un saco de semillas para de esta manera mejorar la circulación y relajar la musculatura.

  2. Crema: De efecto calmante y calor, que puedes encontrar en herbolarios, parafarmacias, farmacias y por supuesto, en internet.

  3. Magnesio: Ha demostrado ser un gran aliado cuando el dolor es crónico. Puedes encontrarlo en farmacias, parafarmacias, herbolarios y por internet. Para los dolores musculares, ciáticas e incluso fibromialgia y fatiga crónica, el mejor es el Citrato de Magnesio y el Bisglicinato de Magnesio, siendo lo recomendable tomar 400 mg al día. Pero si tienes problemas de riñón es importante que antes hables con tu médico y que no lo tomes si tienes insuficiencia renal.

  4. Si pasas muchas horas sentado: Coloca un rulo para tu zona lumbar, como el rodillo original de Mckenzie con arnés, que puedes comprar por internet ya que absorberá muchísima carga y evitará que tus lumbares se resientan. Yo lo tengo en el sillón de mi despacho y lo recomiendo muchísimo. También mira que tu pantalla del ordenador quede frente a tus ojos, que no esté colocada de manera que tengas que estar con el cuello girado, si tienes que leer muchos documentos, procura que estén a la altura de tus ojos, usando un atril. En resumen, cuidar la ergonomía de tu puesto de trabajo para reducir la carga todo lo que puedas.

  5. Muévete: Muchos dolores lumbares vienen asociados a pasar muchas horas sentados o manteniendo una postura mucho tiempo, por eso, no solo te recomiendo que hagas los típicos ejercicios lumbares, sino que te invito a que te muevas tú, que vayas a trotar, coger la bici, apuntarte a un gimnasio, ir a aerobic, zumba, batuka, o apúntate a pilates, yoga, baile, algo donde que te guste y de lo cual disfrutes.

  6. Evita el reposo: Está demostrado científicamente que pasar tiempo en la cama ayuda a cronificar el problema. Es normal que si tienes una crisis de dolor enorme, tengas que estar en la cama varias horas o incluso varios días, pero intenta en la medida de lo posible, esos días moverte lo que puedas aunque sea en la cama y evita que esa situación de estar encamado se alargue más de 3 días.

  7. Ejercicio Mckenzie: Para saber si te viene bien o no, solo tienes que ponerte de pie, y hacer los siguientes movimientos: Girar tu espalda a la derecha e izquierda con tus manos superpuestas por delante del pecho, luego baja los brazos e inclina tu espalda hacia un lado y otro bajando tu mano por el lateral del muslo y finalmente lleva tu espalda hacia delante como si quisieras tocar el suelo con tus dedos. Estos movimientos los usarás para valorar si alguno duele o está limitado. Una vez lo tengas claro, vamos a hacer las dos principales modalidades de ejercicio Mckenzie, sabiendo que si alguna de ellas funciona, la recomendación es hacer el ejercicio 6 veces al día durante 2 semanas:

    • Coloca tus pies a la altura de tus hombros, tus manos con los dedos tocando la zona lumbar o apoyadas por encima de los glúteos (el culete) y SIN DOBLAR LAS RODILLAS o EMPUJAR CON TU CADERA HACIA DELANTE, lleva todo lo que puedas tu espalda hacia atrás 10 movimientos. Si aparece dolor en la espalda al hacerlo no es preocupante, pero si baja dolor por la pierna es mejor parar. Después de haberlo hecho 10 movimientos valora de nuevo los movimientos de girar, inclinar y flexionar el tronco para ver si los haces con menos dolor o si te mueves mas, y si es así no lo dudes y haz este ejercicio, aunque al hacerlo notes un dolor en la parte central de tu zona baja de la espalda, ya que en pocos días notarás la mejora.
    • Si el ejercicio anterior no te ha ayudado, siéntate en una silla y separa las piernas, seguidamente dobla tu espalda hacia delante pasando tus brazos por dentro de las piernas. Si te es posible cojete a las patas de la silla y aumenta el movimiento de doblar tu espalda ayudándote de las manos, luego levanta la espalda de nuevo y vuelve a bajar al máximo, todo lo que puedas 10 veces. Luego ponte de pie y vuelve ha hacer los movimientos de girar, inclinar y flexionar el tronco para ver si los haces con menos dolor o si te mueves mas, y si es así no lo dudes y haz este ejercicio, aunque al hacerlo notes que te tira o te duele la parte baja de la espalda, ya que en pocos días notarás la mejora.
  1. Haz ejercicios en casa: Hay muchas tablas de ejercicios y videos en Youtube que te van a ayudar muchísimo, entre los ejercicios más efectivos están estos 5:
    • Una rodilla al pecho: Tumbad@ boca arriba dobla una rodilla y llévala hacia tu pecho ayudándote con las manos. Hazlo 10 veces con cada pierna.
    • Ambas rodillas al pecho: Si te es posible, tumbad@ boca arriba, dobla ambas rodillas y juntalas y con ayuda de tus manos lleva ambas hacia tu pecho todo lo que puedas, sin forzar el cuello. Hazlo 10 veces
    • Culete al cielo: Boca arriba, con las rodillas dobladas, los pies bien apoyados y tus brazos a lo largo del suelo, levanta todo lo que puedas la cadera para llevarla hacia arriba. Hazlo 10 veces y si lo deseas puedes mantener la postura arriba del todo 30 segundos.
    • Estirando el piramidal: Sentad@ con las piernas estiradas, dobla una de las rodillas y coloca el pie pasándolo por encima de la otra pierna de manera que quede apoyado por fuera de la rodilla contraria. Una vez ahí gira tu espalda hacia el lado de la pierna doblada y si te es posible coloca tu codo sobre la parte externa de tu rodilla y el antebrazo a lo largo del muslo. Si no puedes, tan solo coloca tu mano sobre la rodilla doblada. La otra mano se apoyará en el suelo para darte más seguridad. Toma aire tranquilamente y al echarlo aumenta el estiramiento girando lo que puedas la espalda y si lo deseas también puedes empujar la rodilla doblada hacia dentro. Repítelo entre 5 y 10 veces y si lo deseas puedes mantener la posición de estiramiento 30 segundos mientras respiras.

    • La cobra: Boca abajo, con las manos a ambos lados de los hombros  y las piernas bien estiradas y el dorso de los pies apoyados en el suelo, toma aire lentamente a la vez que levantas la cabeza y el pecho del suelo todo lo que puedas. La idea es que tu pelvis siga pegada bien al suelo y tus codos terminen lo más recto posible, luego bajas a la vez que echas el aire. Puedes hacerlo sin respiración y mi consejo es que lo hagas 10 veces. Si lo deseas en la última puedes quedarte y mantener la postura de la cobra 30 segundos.