El precursor de la osteopatía craneal fue William Sutherland, que descubrió el movimiento craneal después de años de investigación. Estas investigaciones lo llevaron a poner en evidencia lo que él llamó el C.R.I., CRANIAL RITMIC IMPULSE, traducido por M.R.P. Mecanismo Respiratorio Primario.
William Sutherland devolvió a la mano la importancia que nunca hubiese debido perder en medicina. El decía en Osteopatía: «Enseñen a los dedos de sus estudiantes cómo sentir, cómo pensar, cómo ver, y luego, déjenlos tocar».
Este volumen débil tiene una importancia considerable en la salud de la substancia nerviosa. El Líquido Céfalorraquídeo (L.C.R.) llena los ventrículos cerebrales, envuelve el cerebro, la médula espinal y la vaina de los nervios periféricos. Es un verdadero almohadón hidráulico entre el cerebro y la pared ósea, amortigua los golpes y protege así los 60 a 100.000 millones de células de la neuroglia y los 100.000 millones de millones de sinapsis. Su densidad, idéntica a la densidad de la sustancia cerebral, evita el aplastamiento contra la caja craneal en los choques. También tiene un rol de nutrición y eliminación. El L.C.R. transporta los elementos nutritivos de la sangre hasta las estructuras nerviosas, y en sentido contrario, elimina los desechos.
Unas cuantas citas de grandes pensadores y terapeutas del sistema cráneo-sacro y de la biomecánica craneal nos ayudan a darnos cuenta de la importancia de estos sistemas:













